POEMA DEL AMOR ROTO

Agarraste mi alma
la hiciste sangrar
muerta me dejaste
al otro lado del mal
luz de luna ilumina
mi dolor, la angustia
que me atrapa
cadenas me sujetan
en el campo de la tristeza
alas rotas no puedo volar
¿Quién caminará a mi lado?
¿Quién me amará?
me dejaste en el infierno
de los amores rotos.

alas rotas

POEMA DE SANGRE

La hembra pasea por Granada,
el rumor del agua del Darro
la acompaña en aquel camino,
la luna la mira caminando.

¡El grito cómo sobresalta!
el cuerpo se ha estremecido,
busca enseguida que lo causa,
un hombre malherido sangra.

Rastro de sangre va dejando,
el río su ladera roja
¡Ay! como sangrante amapola,
la mujer rozando su cara.

Consuelo al hombre le está dando,
sube la ambulancia deprisa,
granadina rastro de lágrimas
vas dejando surcar tu cara.

Al hombre se lo van llevando,
solo la mujer va llorando,
olor a pan y yerbaluisa
respira fuerte y sigue andando.

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EL AMOR DUERME EN EL PECHO DEL POETA (Sonetos del amor oscuro)

No hay mejor forma de homenajear a Lorca que con Lorca. Lorca a través de los ojos, las palabras y la selección de quienes lo aman y lo leen.

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!

Lorca

POEMA DE UNA VIDA

Pasan las hojas del libro

cuántas historias vividas

ilusiones y tristezas

mis manos ya destrozadas

entre nubes de colores

cielos negros, nubes grises

vida pasando en el texto

entre rosales y espinos

esencia de luz divina

caricias de amores idos

victorias de hijos amados

novela de mi existencia.

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PEQUEÑAS PERLAS.

“Paraules d’amor”

Qué joven que era, cuánto amor sentía 
cuando sus manos cogían las mías.

Felices con tan poco nos mirabamos a los 
ojos y nos decíamos palabras de amor.

Un día nuestros caminos se separaron, 
pero seguí amándote… Cuando oía nuestra canción 
mariposas revoloteaban por mi cuerpo.

Tú eras ese latido loco en mi corazón, esos besos en mi alma. 
Palabras de amor que nos unieron de por vida. 
Me pregunto si el siente lo mismo, ¿Pensará en mí?

Por la calle me lo encontré, nuestros ojos chispearon, 
alados los dedos se unieron y entre besos nos 
dijimos palabras de amor.

1710

 

 

POEMA A UNA MADRE—CANCIÓN DE ANTAÑO.

Esta canción mi madre me la cantaba de pequeña y ya adolescente, aprendida de mi abuela… Me encantaba oírla cantar canciones antiguas, siempre le decía :mamá cántame una canción de las de antes y ahora la recuerdo también a través de estas canciones que se están perdiendo. 

PRIMERA PARTE

Una anciana madre,
buena y cariñosa,
pidiendo limosna
por el mundo va.
 
Teniendo un hijo
con mucho dinero,
esta pobre madre,
¡cuanto sufrirá!
 
Una hermosa tarde
de mayo florido,
por la plaza España
la madre pasó.
 
Se ha encontrado un joven;
bien vestido iba.
Ella, una limosna
a él le pidió.
 
El joven era su hijo.
En nada la socorrió,
y la pobre de su madre,
llorando le suplicó:
 
Mi hijo, maldito hijo,
sangre negra has de tener;
teniendo tanto dinero,
y a la pobre de tu madre
no la quieres socorrer.
Pronto te vendrá el castigo;
yo he de verte padecer
por ser un hijo cruel.
 
Ha pasado el tiempo
y este hijo tan malo,
su casa ha quedado
en mala situación.

No tiene dinero;
todo lo ha empeñado.
Igual que la madre,
a implorar salió.
 
Como era hombre
de malos extremos,
por todos los sitios,
las puertas cerradas.
 
Pero ya lloraba
y hasta renegaba
de la triste vida
que vino a parar.
 
 
SEGUNDA PARTE
 
Él solo se preguntaba:
Esto ha sido maldición,
que mi madre me ha echado
por ser un hijo traidor.
 
Mi madre, querida madre,
yo te quisiera encontrar,
para pedirte perdón,
para ti  he sido muy malo.
 
Pero me perdonarás,
ahora estoy arrepentido
de haberte hecho tanto mal.
Mi madre, ¿donde estará?”
 
Esta pobre anciana,
como era tan buena,
a pedir limosna
a un hospital llegó.
 
Para socorrerla,
salió la priora,
y para enfermera,
la madre ingresó.
 
Un día, su hijo,
enfermo había quedado,
también ha ingresado
en el mismo hospital.
 
Y al ver a su madre,
que era la enfermera,
se ha abrazado a ella
y se echó a llorar.
 
Entre lágrimas decía:
Madre de mi corazón,
¡Ay, que malito que vengo!
Tu serás mi salvación. 
 
Mi hijo, maldito hijo,
¡a donde has venido a parar!
A que tu madre te cure,
acuérdate de aquel día
que te imploré caridad;
la limosna me negaste;
pero yo no soy igual,
tu madre te salvará

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Antonio Machado: El Crimen fue en Granada, a Federico García Lorca

POESÍA

“No me gusta andar de noche. La noche se hizo para dormir.”
Federico García Lorca

El poeta Antonio Machado escribió este poema tras su asesinato:*

“El Crimen fue en Granada”

          1. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

  2. El poeta y la muerte

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

          3.

Se le vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Antonio Machado.

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ANTONIO MACHADO Y FEDERICO GARCÍA LORCA.

PEQUEÑAS PERLAS

AMOR Y DESEO

No reclamo que me pienses

pretendo ser tu mejor pesadilla

la misma que moja

tus sábanas desiertas

ser el latido de tu pulso

lágrima seca, que me extraña

quiero ser besos en tu pecho

deseo en tus miradas

quiero que no duermas cuando me piensas

morder tu boca seca de pura pasión

¡Quiero que seas solo mío!

hasta morir, mío, simplemente mío.

hasta que la noche se marche.

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