DAME VIDA

𝘔𝘶𝘦𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘥
𝘮𝘶𝘦𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦.
𝘔𝘦 𝘫𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘭𝘢 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦.

𝘔𝘦 𝘫𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢.

𝘋𝘢𝘮𝘦 𝘵𝘶 𝘴𝘢𝘯𝘨𝘳𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘣𝘦𝘣𝘢
𝘥𝘢𝘮𝘦 𝘵𝘶 𝘭𝘶𝘫𝘶𝘳𝘪𝘢
𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘪𝘥𝘢.

𝘓𝘢𝘵𝘦 𝘵u 𝘤𝘰𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯
𝘢𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰
𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘢 𝘣𝘰𝘤𝘢𝘥𝘰𝘴
𝘮𝘪 𝘣𝘰𝘤𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘶𝘮𝘢 𝘦𝘭 𝘱𝘭𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘷𝘪𝘥𝘢.

𝘓𝘢 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘮𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢́ 𝘮𝘢𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰
𝘩𝘢𝘻𝘮𝘦 𝘢𝘭 𝘢𝘮𝘰𝘳, 𝘮𝘢́𝘵𝘢𝘮𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘵𝘶 𝘦𝘭𝘪𝘹𝘪𝘳
𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘦𝘷𝘪𝘷𝘢 𝘱𝘭𝘦𝘯𝘢, 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘢.

𝘛𝘪𝘯𝘵𝘢 𝘯𝘦𝘨𝘳𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘵𝘶 𝘱𝘪𝘦𝘭 𝘣𝘭𝘢𝘯𝘤𝘢;
𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘷𝘪𝘷𝘪𝘳,
𝘱𝘰𝘦𝘴𝘪́𝘢 𝘦𝘯 𝘳𝘪𝘯𝘤𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰
𝘭𝘭𝘦𝘨𝘢 𝘺𝘰, 𝘵𝘶 𝘮𝘶𝘫𝘦𝘳 𝘴𝘢𝘭𝘷𝘢𝘫𝘦.

𝘌𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘩𝘰𝘮𝘣𝘳𝘦
𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘰𝘴 𝘯𝘦𝘨𝘳𝘰𝘴
𝘴𝘦 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘢 𝘰𝘳𝘨𝘢𝘴𝘮𝘰𝘴
𝘢𝘭𝘪𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘧𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘰 𝘥𝘦𝘯𝘵𝘳𝘰.

𝘜𝘴𝘢𝘴 𝘵𝘶 𝘱𝘭𝘶𝘮𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘦𝘷𝘢𝘯𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦
𝘢 𝘧𝘳𝘢𝘴𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘴, 𝘱𝘭𝘢𝘤𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘰𝘴,
𝘮𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘪𝘵𝘢𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘢𝘱𝘦𝘭
𝘦𝘴𝘤𝘳𝘪𝘣𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘦𝘴𝘪́𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘮𝘪𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘥𝘦𝘴
𝘤𝘰𝘯 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘶𝘤𝘪𝘢
𝘺 𝘦𝘭 𝘤𝘶𝘦𝘳𝘱𝘰 𝘢𝘳𝘥𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰.

𝘔𝘪 𝘴𝘦𝘥, 𝘮𝘪 𝘩𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘰́ 𝘴𝘢𝘤𝘪𝘢𝘥𝘢
𝘴𝘰𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘭𝘢 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥
𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘭𝘮𝘢 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘢𝘯𝘰,
𝘥𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘰𝘧𝘳𝘦𝘯𝘥𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘭𝘢𝘤𝘦𝘳
𝘮𝘢́𝘴 𝘴𝘦𝘥𝘶𝘤𝘵𝘰𝘳 𝘢 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘰𝘴𝘢 𝘚𝘦𝘭𝘦𝘯𝘦.

Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio

Benedetti

LA PETITE MORT

En aquella mañana
tus cálidos labios
descendían por mi cuerpo.
¡Cuántos suspiros
me sacaste! ¡Cuántos
gemidos susurré
en tu oído!
Ven vida a la cuna
de mis brazos,
quiero sentir el delirio
de tu cuerpo en el mío.
Sudores envueltos
en placeres sensuales
ardientes y locos.
Desatas mi pasión,
con tus manos
recorriendo cada poro
hasta llegar al punto
en el que pierdo el sentido.
Llega la petite mort,
envuelta en vaivenes
de los cuerpos unidos,
llegan de nuevo
los gemidos y los suspiros.

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