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CRUELDAD

Cierro los ojos 
no quiero verte marchar, 
huelo tu aroma a esa 
colonia que un día te regalé, 
me trae recuerdos hermosos, 
donde aún el alma la tenía entera, 
cuando no estaba hecha jirones, 
donde mi piel aún no colgaba, 
entre pliegues de dolor y agonía. 

Dime: ¿Por qué me mentiste? 

Si yo veía las grietas, los rotos 
de una relación caótica. 
Miro por la ventana, 
se ve la estación del tren 
donde tú marcharás, 
nunca vas a volver, lo sé. 

Quedará tu olor en la camisa, 

que llevo puesta, la blanca, 
esa que tanto te gusta. 
Tú no vas a volver, 
pero yo haré mi alma 
revivir. Pociones de vida 
tomaré de aquel gurú, 
que un día me habló y me dijo: 
¡Dejalo! 

Susurraré mi nombre, 

a la calle, a la luz del día. 
A través de la tierra, 
te vas yendo y sé que 
me verás en tus sueños, 
me tendrás en tus pesadillas. 
Y ahora en mi vida solo eres 
el fantasma de un pasado, 
donde la crueldad imperó.

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ESOS HOMBRES

Eres tanto… pero no bastante, 
suspiras como si fueras único, 
y eres, como esos vestidos 
que salen de fábrica repetidos. 

Porque miras, pero no de frente, 
creí que eres magia y has resultado 
un truco barato. 
Porque hay hombres que son 
como polillas, 
que se acercan a la luz que se les cruce. 

Hay hombres que parecen 
de para siempre, 
pero solo son el recambio 
de unos zapatos viejos. 
Hay hombres que son salvajes, 
que la pasión la confunden,
con estrujarte como un trapo viejo. 

Hay hombres que son suaves 
como mantitas de invierno, 
que te abrazan y te envuelven 
en consuelo. 

Hay hombres que los ves venir 
y ya sonríes, hombres que 
te hacen recitar hasta poesía.

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Todos los hombres son iguales. La diferencia entre ellos no está en su nacimiento, sino en su virtud. -Voltaire.

Voltaire

PORQUE YO MUERDO

No toques mi corazón, 
porque yo no quiero, 
aléjate como las olas 
se alejan de la arena. 

Manos de terciopelo, 

con látigo de cuero; 
no toques mi alma, 
porque yo no quiero, 
vete como las nubes se van,
en un día de claro cielo. 

No te acerques, porque soy mujer 
de ojos de hielo. 
Porque no justifico tu silencio, 
porque ya no espero que cambies, 
porque yo te ladro como si fuera una perra, 
porque yo muerdo.

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  “Las mujeres suponen el único colectivo oprimido de nuestra sociedad que conviven en asociación íntima con sus propios opresores”. Evelyn Cunningham

PROSA PARA UNA MADRE

Una madre no es una vieja sudadera que apartas,
no es el cubo donde tirar las sobras del tiempo,
no es un delantal viejo donde todos se limpian las culpas,
no es la palabra vana que dices sin ganas,
no es el remanente de una sonrisa.

Es una flor que vive también sin agua,
pero si le regalas una gota 
la hará vivir eternamente;
es un plato lleno con tu comida preferida,
es una mano en el bolsillo llena de amor, 
es una mirada con los ojos cerrados,
es miles de lágrimas secas.

Es quietud, silencio, puerta abierta.

Es tu corazón que se queda en casa, y 
que en el comedor, espera tu llegada,
es el pensamiento que te hará
compañía en cada paso de tu vida;

siempre estará contigo en cualquier situación, 
es quien siempre a pesar de todo te amará.

 

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QUIERO TÚ DESEO

 

Me muerde con rabia,
odio esta memoria
que me está matando,
sangran recuerdos,
entre paredes sucias.

Y, yo quiero que me ames,

quiero ser la zorra de
tus deseos más profundos,
quiero que tus dedos,
estén en lo más insondable
de mi cuerpo.

No quiero memorias,

quiero tenerte aquí,
entre mis sábanas.

Quiero pintar las paredes
de la poesía de tu cuerpo
moviéndose en el mío,
quiero la sangre de tu boca
al morderla.

Quiero callar la evocación
de sentirte morder mi espalda
con tus dientes.

Quiero dejar de pensar
hasta que el fuego del dolor
deje mi camino y pueda seguir,
quiero que esta pasión sea regada,
con el olvido de tu cuerpo.

 

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PERTENEZCO A LA TIERRA

MADRE TIERRA

Pertenezco a la tierra,

a los susurros de los ríos,

pertenezco a las aves,

a la sonrisa de un niño.

Soy mar y espuma,

soy arena y palmera,

soy aquellos ojos marrones,

como la miel de tus labios.

Soy volcán que arde,

tierra seca, tierra en el

que el verde lleva aromas

de vida.

Soy espíritu del bosque,

que quiere abarcar el alma:

del enfermo, del sano,

de aquel que no tiene que comer,

del bueno y del miserable.

Déjame madre tierra, ser

su sostén, sus brazos amables.

Por que madre yo me doy, pero

por más que busco, solo encuentro vacío,

soledad de construcciones gigantes,

de humo y coches, cabezas gachas,

soledad en esa calle de las sombras negras,

donde la pasión se desahoga de manera barata,

Déjame madre estar contigo, creer en ti,

porque solo a tu lado me siento viva.

Porque quiero ser persona y ni persona soy,

porque quiero ser amante y ni amor tengo,

porque quiero verdades y no mentiras,

porque susurraron mi nombre

y la tierra lo tragó, porque mís

alas las cortaron, déjame madre,

ser naturaleza, ser río, ser agua,

que fluye en las tierras baldías.

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