“SIGO CONFUNDIENDO GOLPES CON CARICIAS

Ha venido aquí a morir y ya no amanece violeta, tiene una herida de bala en los días que gastó contigo; 

y ahora solo se lamenta de haberse enamorado de su monstruo, de su piedra, de un hijo de puta.

Tampoco sabe qué se siente cuando una gana la partida y cumple el deseo y encuentra un trébol de cuatro hojas al que no se le cae un pétalo de vergüenza.

Comprenderás que, entonces, no entiende eso de la empatía, ni el sexo con caricias, ni las cosquillas, ni los besos en la nariz.

Es reincidente de caídas por exceso de velocidad, en tragarse el corazón pero no vomitarlo nunca.

Querer morirse y no hacerlo es cuestión de un bolero de diferencia.

‘A la tercera me doy por vencida’; y ya van cuatro-cientas.

No es que no quiera es que no se quiere y no llega a sacarse el puñal que se clavó el día que empezó a dormir con la ventana abierta por si se te ocurría volver.

Porque ‘volver’ suena fatal; pero si no vuelves, al menos, cierra la ventana;
que se me van a congelar las penas.

‘Sigo confundiendo los golpes con caricias: a cualquiera, en mi lugar, le gustaría ser otra.’

Lo piensa cada noche, pero no se lo dice.

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Imagen de Aykut M.aykut