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NOCHE SOLITARIA

 


  NOCHE SOLITARIA
 
Camino sola,
ahora sé que solo mi sombra
es mi amiga, soledad acompañada
de noches vacías.

Camino sola, las ventanas brillan,
tapando la oscuridad que siento,
noche de sueños hechos jirones.
Muerdo mi labio intentando
recordar cuando aún te tenía,
sabor a sangre en la noche
de corazones rotos.

Camino sola no sé dónde voy,
quizás solo sea un fantasma que nadie ve.
¡Hey, pequeña vida! Escucha como salto
la soledad, como la rodeo con los brazos,
estoy en sus brazos fríos
me lleva a la estación carmesí
de los trenes vacíos.

Mis piernas están heladas, siento frío,
mi cabeza está cansada y sigo caminando
en las vías, todo está solitario,
nadie me ha buscado, me dejo caer…

¡Hey, pequeña vida! Mira como me recuesto,
mira como aquel tren lanza su pitido a la sombría noche,
las estrellas parpadeando
me sonríen, el cielo me cubre, ya no estoy sola.
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“No hay nada más triste que la sensación de soledad en tu alma”.
María.
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¡OH, CORAZÓN!

Tuve la suerte de que este poema lo leyera en la radio: La voz Silenciosa Tv. El locutor José Francisco. Espero que os guste amigos míos.
Os pongo el vídeo y el poema escrito.
Besitos de luz. 

¡Oh, corazón mío, no te levantes…! ¿No ves que me harás daño?
duerme corazón, te canto una nana… Duerme, déjame que respire,
que te sienta latir.

Huelo a vela, a flores… El aroma me embriaga, me aletarga, siento
una ternura, que nunca hubiera imaginado.
Pienso en sus generosos labios, en su piel, en sus manos suaves,
pequeñas, de dulces caricias.

Y llega la noche, todo se apaga, empiezo a sospechar que algo ocurre,
no hay que armar dramas, mi corazón no late, lo sabía, lo sentía en
tus lágrimas sobre mi rostro.

No llores, somos efímeros, pasamos por este mundo unos segundos y
nos vamos, no llores, ya no estoy, ¿No lo ves?
Tu amor sigue, tomate un café, sonríe y comienza a oler los jazmines.

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LA CAMA BLANCA

El dolor a veces está tumbado
en una cama blanca,
cuánto suspiro ahogado,
queda en el silencio
de una habitación, dónde
corretea una melancolía,
llena del amargo sabor
del dolor que juega libre
por mis venas rotas.

Dime muerte: ¿Por qué rondas?
No dejaré que entres,
pondré mis muñecas
doloridas en tus cuencas
negras, vaciaré gotas
de dolor rojo, te daré,
el abrazo de las almas
cruzadas de cicatrices,
pero no dejaré que entres.

Si escondes tu dolor, te comerá por dentro, habla, grita, no sientas vergüenza y libérate.
Elfi.


NO ENTRES DÓCILMENTE EN ESA BUENA NOCHE

No entres dócil en esa buena noche fue escrito por Dylan Thomas en uno de los momentos más tristes de su vida: la agonía de su padre y su posterior muerte.
Además de ser uno de los poemas más conocidos de Dylan Thomas, No entres dócil en esa buena noche es también una de sus mejores obras, quizás igualada únicamente por el clásico: Y la muerte no tendrá dominio (And Death Shall Have No Dominion). Nadie que haya perdido a algún ser querido puede mostrarse indiferente ante su fuerza poética.
Hoy he puesto este poema porque significa mucho para mi, me parece maravilloso y quería compartirlo con vosotros.

No entres dócil en esa buena noche,
la madurez debería arder y sentir ira al finalizar el día;
ira, ira contra la muerte de la luz.

Aunque los sabios, al concluir su tiempo, sepan que la oscuridad es justa,
porque sus palabras no bifurcaron el relámpago,
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres buenos, los últimos en pasar, lamentando cuan brillantes
sus frágiles obras habrían bailado en una bahía verde,
sienten ira, ira contra la muerte de la luz.

Los hombres salvajes que detuvieron y cantaron al sol en el aire,
y aprendieron, demasiado tarde, mortificándose en su andar,
no entran dóciles en esa buena noche.

Los hombres graves, cerca de la muerte, que observan con la vista borrosa
que los ojos ciegos podrían quemarse como meteoros y ser alegres,
sienten ira, ira contra la muerte de la luz.

Y tú, mi padre, desde las tristes alturas,
maldice, bendíceme con tus fieras lágrimas, ruego.
No entres dócil en esa buena noche.
Siente ira, ira contra la muerte de la luz.

          Dylan Thomas.

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