DUELE, JODER, ¡CÓMO DUELE!

Me desperté
al despuntar la aurora,
con el olor a soledad.
Me encontré con mi pasado,
me ha venido de golpe
como una bofetada.
Y, duele, joder, como duele.

El beso que se quedó colgando
en aquel bar cutre y vacío;
la sonrisa que apenas asomó
se queda suspendida en
la habitación de aquel motel.

Nadie se asomó a mis ojos,
ni bajó por mi mirada,
locura de esperanza
en mi corazón amargo;
por una primavera que no llega,
que tarda.

¡Quiero vivir! ¡Sentir la sangre
desbocada correr por mis venas!
Que el pasado muera,
que solo quede la esperanza.
Que la ceguera se vaya,
ver el camino que voy a tomar.

Por qué hay hombres
que son invierno helados,
sus manos gélidas
te quitan las ganas de vivir,
hombres que en sus
manos encuentran mil
caminos por donde huir.

Hombres que te dejan las penas
en tirantes nevando a cero grados.

Y, yo quiero vivir, sentir la sangre
desbocada por mis venas, como
un caballo pura sangre.
Así que cierro los ojos y tiro
el pasado a la basura, en ese cubo
reciclable, porque hasta los
sentimientos hay que reciclarlos.

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