𝐀𝐃𝐈Ó𝐒, 𝐂𝐇𝐈𝐂𝐎

Son muchos días viendo
como se escapa mi risa,
de extrañar la persona que conocí,
no sé dónde ha ido
pero tú solo tienes su cara.

Adiós, chico,
sigo mi camino en esta
carretera de la vida,
cogeré un atajo y olvidaré
los días perdidos
con alguien que no lo merece.

Vi un cuervo sentado
en nuestra ventana, me decía: vete de aquí,
yo te guiaré.

Ven únete a la vida,
deja la muerte en la casa de la colina
rompe el móvil, tíralo.

Ahora tú tienes el dolor
es el precio a tu traición,
barato si piensas que me has hecho.

Adiós, chico, el cuervo
me lleva de la mano al comienzo
de la vida.

Ahora mi corazón no se mueve,
pero es mejor esperar,
¡ey chico! Mi corazón buscará
la manera de latir.

¡Ey, chico! Lo siento,
pero ahora da igual.
El cuervo me hablará.

NO TE EQUIVOQUES CONMIGO…

Conmigo, no te equivoques,
no creas que me tienes
en la palma de la mano.
Que tu mano no me sirve
ni para acariciar mi boca
en la brisa mañanera.
Maldito amor,
eso que tú llamas amar,
yo lo llamo egoísmo,
un infierno disfrazado
de cielo azul.
Que me voy,  que sé que no lo crees,
me miras incrédulo,
abro la puerta, oigo la libertad
susurrarme: corre.
Miro tus ojos que se han puesto
malos y he sentido recorrerme
un suspiro de miedo.
El cansancio, el hastío
me tienen agarrado el pecho,
mis pezones enhiestos
gritan soledad.
Me voy sin mirar atrás
con un ramillete amargo
de remembranzas
y el rimel corrido de pena.
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