LA TRIADA II

La guerrera decidió adelantarse. Antes golpeó con fuerza el bastón, una luz cegadora surgió de él y rodeó a la diosa madre y a la maga, era un hechizo de protección tan potente que era difícil romper.
El bastón se convirtió en una brillante espada, forjada en hierro con el mango de madera pintado con una patina dorada, esto le daba más ventaja, ya que permitía amortiguar mejor los golpes.
En el mango grabados de intrincados círculos concéntricos formando el dibujo de una runa.
Avanzó con rapidez, se adentró en el bosque, azuzó el oído, sintió que algo se movía. Intentó no hacer ruido, apenas respiraba por la tensión, apoyó con fuerza las dos piernas, las tenía fuertes, musculosas, todo su cuerpo era así. Su cara en cambio era de facciones dulces, sus ojos esmeraldas brillaban en la oscuridad, el pelo le caía por la espalda, dorado como rayos de sol, algo que solía confundir a un guerrero y confiarse, un error que pagaba con la muerte.
«En un lejano lugar: oraban los druidas y hacían ritos de purificación,
tenían miedo por La Madre, sentían en su alma que había un gran peligro».
La noche se volvió negra y la luna sangró, la guerrera vio venir aquel ser.
Llevaba una máscara representando la muerte, los ojos rojos refulgían, el cuerpo
cubierto de pelo negro solo estaba tapado por una pequeña falda, a su lado el monstruo cegado por la madre.
No lo pensó, blandió la espada y se lanzó al combate.

thumb-1920-267052

TRIADA I

La triada de diosas antiguas como la tierra, caminaban por el mundo de Underworld, andaban deprisa, no querían encontrarse con Darrian la diosa de la guerra y asimismo de la muerte.
Podía ser la hacedora de la vida, pero era ella quien, con la sutileza de sus alas de cuervo, arrancaba el último hálito de los valientes guerreros.
No la temían, pero querían llegar a tiempo, tenía que nacer el niño y hacerlo en su tierra.
Era urgente hacer el ritual de: Nashadad.
La luna llena alumbraba el camino, aguzaron el oído, algo sonaba en el bosque.
Un aullido hizo que se detuvieran.
Un ser con cabeza de serpiente y cuerpo de león las miraba, era un demonio, se quedaba con las almas de quienes le miraban a los ojos.
La bestia aullaba como treinta perros a la vez, conforme avanzaba hacía ellas. 
La madre se puso en guardia, la rodearon para protegerla, no hizo falta, sacó un pequeño bolsito del pecho y con furia lanzó unos polvos azules que dieron de lleno en los ojos de aquel engendro, la bestia aulló como poseída por mil demonios metiéndose en lo más profundo del bosque.
Se miraron preocupadas, había sido demasiado fácil… Algo no estaba bien.

cats

LA SOMBRA DORADA: MI RELATO.

LA GUERRERA

 

En la sombra suspiraba la mujer,
escudriño la noche, aguzó el oído, 
todo permanecía sereno, más tranquila
la guerrera siguió andando, buscando
la oscuridad de la noche.
Lleva a fuego marcadas todas las batallas,
la sangre derramada defendiendo
a los suyos.
Mujer de luna, de armadura dorada,
había sido capaz de vengar la caída de
Fezzan su pueblo.
Jamás volvería a ocurrir, ella era: ¡La Guerrera!

file_2096767

 

HISTORIAS MUY VIVAS 6—PUERTA A DOS MUNDOS

Otro nuevo relato de Lara y el chico del collar, espero que os guste. Un abrazo de luz .

03-romanticism-friedrich_cloister-in-cemetery

 

 

PUERTA A DOS MUNDOS

 

El silencio nos rodeó como aire denso que se pudiera cortar con un cuchillo.
Me acerqué a la caja de nuevo, miré fijamente a la chica que allí había: el pelo
rubio brillaba bonito, espectacular, la cara se veía suave y pálida. Mis dedos se fueron acercando
y con un miedo brutal toqué aquella piel y salté de la impresión. ¡Era una muñeca! Como pensé desde un principio.
¡No era yo! Miré al chico del collar y él me señaló una pequeña puerta que no había visto antes. Se abrió y salió una chica con la cara quemada.
Pegué un bote hacia ella y le dije:
– ¡Tú, quédate ahí! ¡No cierres la puerta, ni se te ocurra!
Pobre ¡Menudo susto se llevó! Se quedó como congelada, ni respiraba, claro que estaba muerta y eso había que tenerlo en cuenta.
Me dirigí corriendo a la puerta y atisbé unos segundos tras ella. Después sentí como un golpe en el pecho que me tiró hacía atrás; era un aire frío…como el hielo.
Aún sentía esa angustia que me entró al ver a mi familia al otro lado de aquella puerta.
Y pensé de golpe, el hombre de negro quizás piense que por estar muerta no me entero de nada. Sé que al menos hay dos mundos: Expiación y el lugar de detrás de la puerta. Los espíritus se supone que podemos traspasar las cosas…
Cogí al chico del collar y le dije: “cierra los ojos y agárrate de mi mano”.
Cerré los ojos y al abrirlos estábamos en una sala llena de gente y me di cuenta de la ventaja de viajar por el éter y poder buscar respuestas.
Claro que aquello no era nuestro funeral, era el funeral de alguien muy conocido. ¡Todos eran famosos! ¡Y como iban vestidos! Ni en una fiesta… Qué barbaridad. El escote de aquella levanta al muerto, que por cierto, era el único que no conocíamos.
Se echó a reír el chico del collar, mira Lara.
—¿Qué?
La chica del escote le ponía todas las tetas en la cara al muerto al darle un beso en la frente. Todos se miraban riéndose y nosotros nos partíamos de risa. ¡No, si al final se la revivirá al muerto! Las risas sonaban y la chica alelada no se daba cuenta.
Y me dije: “ya hay que estar atontada ¡por Dios¡”. Miré fijamente al muerto y le hice ver a Boni el parecido con el hombre de negro. Furiosa le dije al muerto: “me las vas a pagar hombre de las tetas en la cara, como seas él, te enviaré al infierno puto loco”.
Por lo pronto, hoy nos quedamos aquí con tanto famoseo y luego iremos por la chica de la cara quemada. Expiación nos espera.
Continuará…

HISTORIAS MUY VIVAS 5—MIEDO

existieron-los-vampiros-comportamientos-humanos-relacionados-con-el-vampirismo-3

Bueno amigos míos, sigue la historia de Lara, espero que os guste el pequeño relato de esta semana. Un enorme beso y feliz jueves.

 

 

Expiación…¿Qué había hecho para estar allí? Suspiré y me quedé helada.
¿Cómo puedo suspirar? ¿Ehhh?.
Puse mi mano en mi pecho, nada, ni un pequeño latido, volví a suspirar esta vez más fuerte y tiré del chico del collar ¡Vamos!
Lo arrastré prácticamente hacía el cementerio que se veía al lado de las pequeñas luces del tanatorio, caminamos por un camino estrecho malamente iluminado, tumbas a un lado y a otro.
Miré fijamente un sepulcro con una escultura enorme, una chica vestida de novia parecía mirarme, me impresionó de manera terrible ¡Se parecía a mí!
Cansada, llena de angustia e incredulidad me senté en una tumba.
—¡Eyyyyy, chico del collar, ven y te sientas con Pepe!
—¿Quién es Pepe? Pues este de aquí, mira lo que pone en la lápida “José”.
—Rió con ganas y al final terminamos los dos muertos (nunca mejor dicho) de risa en la  tumba de Pepe.
Después muy serio me miró y me dijo:
—No me llames chico del collar, soy Boni.
—Hola Boni, ¿Boni de…) y empecé a reírme , ja, ja, ja, ja.
—¡Bonifacio!
—Ja, ja, ja, con el nombre…Y me quedé con la boca abierta, así, sin decir palabra de la impresión, una iluminación hermosa nos inundó, miles de estrellas caían sobre nosotros, pero Boni me hizo mirar alrededor, todo seguía oscuro como las cuencas del hombre de negro.
—¿Cuánto llevaré aquí? ¿Eran estrellas realmente?
Debí decirlo en voz alta, porque Boni me respondió enseguida.
—Mira es una puerta.
—Por alguna razón, pensé que era espantoso lo que nos esperaba allí y huímos como almas que  lleva el diablo, oíamos risas a lo lejos y el vello se me puso de punta.
—Pensé: no puedo morir pero tampoco vivir, estoy en medio de la nada, estoy penando por algo que no sé que es.
Extraviados, sin paz, la muerte no fue misericordiosa, sino fría y cruel.
¡Grité, grité mucho! Y solo se oyó la risa en la lejanía de nuevo.
—Vamos Boni, esto tenemos que empezarlo desde el principio, tenemos que volver a ver nuestros cuerpos y observar a las personas que hay.
—Tengo miedo, mucho Lara…Y en ese momento me lancé furiosa por él, ¡Ostras no escarmentaba! Lo atravesé y caí de manera ridícula, furiosa le espeté:
¡No haberte puesto el collar!
A buen paso fuimos atravesando aquella calle que nos llevaba al tanatorio, desconocidos bebiendo y fumando, algunas risas y por fin allí estaba de nuevo la caja con mi cuerpo dentro, mis ojos saltaron de las órbitas. ¿Quién era esa? Qué estaba pasando?.
Sentí un dolor enorme y musite perdón a no sabía quién…
—Tranquilízate Lara, iremos a hablar con el hombre de negro y esta vez nos contará lo que pasa.
Lo que siguió entonces fue un pavoroso silencio.—

cementerio_granada_clara_penalver__guia_repsol_6

Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?

Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

HISTORIAS MUY VIVAS 4—HOMBRE DE NEGRO

827ae55b5add82e95c69bfd48dff442b

Al mirar los ojos del hombre de negro me dió vértigo, sentí como si me tragase un sitio aún peor que en el que estaba.

¿Por qué no está mi familia, mis amigos, nadie conocido?

Bueno sí, vi a un chico que me gustaba cuando respiraba. Callé de golpe y, el corazón si es que me latía se me escapó del susto al ver la cara del hombre de negro.

¿Has visto a alguien al otro lado?

Respondí con un si tímido y asustado ¿Pasa algo?

¿Tu también has visto algo chico del collar?

¿Chico del collar? Menudo nombre para la soga que le colgaba, pero la verdad es que parecía un collar. Macabro si, feo también, pero un collar…

No, no he visto nada, solo a esta. ¿Esta? ¿Perdona? Esta se llama Lara.

¡Déjate de tonterías niña! Idos allí -señaló al tanatorio- y mirad bien a quién veis.

Y sin un segundo de preparación me encontré con mi cuerpo. ¡No habíamos andado!
No me reconocía en él, miré alrededor y ya no estaba mi chico guapo. Me puse triste, asustada, apenada, ni viva había sentido tantas cosas en un minuto.

Metí el codo al chico del collar que miraba mi cuerpo con cara de bobo, ¡Qué ataúd más chulo! Lo agarré de la cuerda furiosa, ¿Chulo? Eres tonto, pero tonto del todo, ¿Eso es lo único que se te ocurre? ¡Estamos muertos! Tiré más fuerte aún de la cuerda con rabia.
Ey para, ¡Qué me me vas a ahorcar! Se echó a reír de manera histérica.
Lo abracé. Lo siento chico del collar, anda, vamos a buscar tu cuerpo. Así…Como si fuésemos a buscar unos zapatos.

Miramos sala tras sala y allí no estaba, de pronto caí. Te están haciendo la autopsia… Y allí sin comérnoslo ni bebérnoslo estábamos frente a una camilla con un cuerpo tapado con una sábana

Me pregunté: ¿Si pienso en Elvis me encontraré frente a él? Sacudí la cabeza y me centré en ver la sala.
Chico salgamos a ver quien hay, pasamos la puerta y allí había gente, ¿los conoces?
No, no conozco a nadie y que expresivo es este chico, el salto que dió fue espectacular, ella, ¡Está aquí! ¿Quien? La mujer que amo.
Te ahorcas por esa y, ¿Te pones así de contento?
Se lanzó por ella, -como hice yo por mi chico atractivo- y zasca tortazo al traspasarla, la risa me sacudió al ver su expresión desconcertada , ja, ja, ja, no podemos tocarlos, tranquilízate anda y levanta la sábana, tenemos que ver si eres tú…

Lentamente alzó la sábana, gritamos los dos, me atenazó la angustia, se me fue la risa de golpe, miré al chico del collar que gritaba y se tapaba los ojos. Salimos corriendo y nos encontramos con el hombre de negro que nos miraba zardónicamente.

Lo miré furiosa ¿Por qué? 

Tenías que verlo, ahora solo os diré una cosa vuestra familia está con vosotros, pronto la veréis, aunque no sé si os gustará y su risa ronca me estremeció, no os olvidéis estáis en Expiación terminó entre horribles carcajadas.

Continuará…

“La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.”
Jean-Baptiste Poquelin (Moliére)

fantasmas-en-nuestra-mente1

HISTORIAS MUY VIVAS 3—EXPIACIÓN

cats

Bueno mis amigos aquí estoy de nuevo en mi cita semanal con vosotros, espero os guste el relato, un enorme beso con mucha energía +++. 

 

 

Aquella persona se acercaba a mí con cara de pocos amigos.
Lo miré con atención, vi que tenía una línea roja muy gruesa
alrededor del cuello.

¿Qué quieres? pregunté con cierto temor. Aquellos ojos daban pavor
a la misma muerte.

¿Dónde estoy?  Gritó con fuerza.

Y no supe qué decir…Porque ahora que lo pienso no tengo idea de dónde
me hallo.

Se escuchó una voz lejana…
¡Estás en Expiación suicida loco!

Volví la cabeza había un señor sentado ahí, en medio de la nada, vestido de negro
y un gran sombrero de copa, a pesar de lo extraño de la situación me dirigí hacía
él.

Sin embargo, tenía mucho miedo, esto es demasiado. Muerta y asustada.

Pero quizás él me responda a tantas preguntas que me están comiendo por dentro ¿O son los gusanos? ¡Joder que asco!

El chico venía pegado a mí, miré de reojo la marca en el cuello y de pronto me soltó: me ahorque por ella.
¿Ehhh? ¿Quién era ella? 

Era mi chica la quería mucho y se fue con otro. No pude resistirlo, lo intenté… Hice de todo por olvidarla pero finalmente me rendí.

No podía entenderlo ahora que lo veía bien era un chaval tan joven…Por favor que hacía aquí, me daban ganas de darle un tortazo por idiota pero lo consolé como pude y llegamos al lado de aquel hombre tan viejo, tanto que  parecía una momia egipcia.

Aquí se encuentran fuerzas insospechadas y terribles, que os acarrearán consecuencias nefastas si no sabéis defenderos.

 Me apoyé en la mesa que se encontraba en medio de aquel extraño paisaje en un complejo universo que me aterrorizaba y sentí frío, mucho frío…
¿Qué era Expiación? ¿Quién era ese hombre? ¿Me diría algo sobre mi familia? 

Continuará…

– “Lo único que nos separa de la muerte es el tiempo”. Ernest Hemingway (1899-1961)

HISTORIAS MUY VIVAS 2

 

Bueno amigos míos, aquí os dejo otra pequeña historia, espero que os guste. Un abrazo de koala enorme.

love-ghost

 

Al mirar por encima del de la funeraria se me quitó de golpe el aburrimiento: ¡Allí estaba el ataúd! Tenía que verme, saber que de verdad era yo. Me acerqué lentamente y, casi muero, si es que no estaba muerta ya. ¿Qué me han hecho?
¡Esa no era yo! Era una muñeca llena de maquillaje, la cual le habían puesto tanto y con tal profusión, qué jamás hubiese gastado yo en mi vida tal cantidad; cuando respiraba, claro. Sin embargo a saber como estaría sin él…Así que me conformaré con parecer una muñeca de esas de porcelana que tanto miedo me han dado siempre.
Y de pronto escucho a la señora aquella, que no sé ni quién es:
—Parece dormida.
¿Parezco dormidaaa? ¿Ve que se levante el pecho respirando? ¡Pero qué clase de gente viene aquí!

¡El velatorio debería ser con invitación oficial igual que en las bodas, nada de que entre cualquiera!
Y de pronto, ¡Allí estaba él! Madre mía que guapo, seguía estando igual, claro que estaba vivito y coleando, pero no es excusa, es que es atractivo con agonía. Aprovechando que nadie me veía me tiré como una loca hacía él. ¡Me vi al otro lado! lo había atravesado, ¡Por dios! Para una vez que puedo abrazarlo… Menuda depresión, ¡Ni después de muerta!
Miré como se acercaba al ataúd y movía sus labios…Suspiré, si es que los muertos suspiran.
¿Qué me estará diciendo? ¿Por cierto, y mi familia?¿ Por qué estaba nerviosa? ¿acaso los fantasmas sufren de los nervios? ¿Por qué,  iba de un lado para otro a saltos? Continuará…

 

 

Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
» Rabindranath Tagore  (1861-1941) Filósofo y escritor indio

HISTORIAS MUY VIVAS

Hoy voy a iniciar una serie de historietas que haré todo los jueves. Espero os guste amigos míos. Un abrazo de luz.

pretty-little-liars-pretty-little-liars-temporada

¿Y ahora qué pasa? Está llorando todo el mundo, en ese momento no entendía nada de nada, miré a mi alrededor y me fui directa a mi amiga: ¡Niña! Ni caso, no me hizo ni caso y es más, pasó a mi lado y no me miró. Vaya con mi amiga…
¿Qué pasa, no me ve, o qué?
Lo que me faltaba, una mujer, no solo es que no me ha visto, es que ha pasado por dentro de mí. Esto sí que es verdad que es raro, muy, muy raro, empecé a asustarme y recordé el accidente, ¡Me caí de la moto¡ Pero fue un porrazo de na ¡Pero de na!
Y me di cuenta de que simplemente estaba muerta, así, sin más trámite, ni avisarme ni nada, podían haber tenido la deferencia de advertirme…Menudos sustos me he llevado.
¿Y, qué hace aquí esa? ¡Llorando! Pero si no podías ni verme, ¡So bruja! Anda, mira, ahora le puedo decir lo que me dé la gana; no si al final algo bueno va a tener esto de que no te vean.
¡Cuánta gente! No sabía yo que me quería tanta, mira por donde he tenido que morirme para saberlo. Claro que ahora ya no me sirve de mucho. Además esto parece aburrido solo con mirar y oír a los demás. Continuará…

 

 

 


Si no conocemos todavía la vida, ¿Cómo va a ser posible conocer la muerte?
Confucio 
(551 AC-478 AC) Filósofo chino