𝐑𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐆𝐮𝐬𝐭𝐚𝐯𝐨 𝐀𝐝𝐨𝐥𝐟𝐨 𝐁𝐞́𝐜𝐪𝐮𝐞𝐫 (1836-1870)

Hoy os dejo varias rimas incluidas en «Rimas y Leyendas» de este autor tan increíblemente maravilloso.

𝐑𝐢𝐦𝐚 𝐗𝐕𝐈𝐈

Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto…; la he visto y me ha mirado…
¡Hoy creo en Dios!

𝐑𝐢𝐦𝐚 𝐗𝐗

Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

𝐑𝐢𝐦𝐚 𝐗𝐗𝐈

¿Qué es poesía?- dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul-.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

𝐑𝐢𝐦𝐚 𝐗𝐗𝐈𝐈𝐈

Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
por un beso… ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!

𝐑𝐢𝐦𝐚 𝐗𝐗𝐗

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó en su llanto
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?


Bécquer representa la transición del romanticismo al simbolismo en España, principalmente en la poesía, pero también en la prosa. La crítica actual lo considera un precursor del modernismo. Las rimas y las leyendas son lo más conocido de la obra de Bécquer. En sus Rimas -poemas sencillos y breves- vemos una poesía desnuda de artificios, una poesía de máxima condensación lírica. Los temas que reaparecen en su obra son tres: el amor, la soledad y el misterio, no solamente del destino humano sino de lo poesía misma.


Fotografía de Phoebe Dynevor
 

13 comentarios en “𝐑𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐆𝐮𝐬𝐭𝐚𝐯𝐨 𝐀𝐝𝐨𝐥𝐟𝐨 𝐁𝐞́𝐜𝐪𝐮𝐞𝐫 (1836-1870)

  1. Reoincidente

    Acabo de descubrir tu blog y con tu permiso no puedo dejar pasar la oportunidad de darte las gracias. Has tocado una de mis debilidades (Bécquer) ya pasado de moda pero siempre presente para el amante de la poesía. Hoy nadie podría (por el desdichado tema que toca) escribir algo parecido a su rima XLII, pero nunca deberíamos olvidar que el arte es, principalmente, libertad. Aquí te dejo esta rima:

    «Cuando me lo contaron sentí el frío
    de una hoja de acero en las entrañas;
    me apoyé contra el muro, y un instante
    la conciencia perdí de dónde estaba.

    Cayó sobre mi espíritu la noche,
    en ira y en piedad se anegó el alma.
    ¡Y entonces comprendí por qué se llora,
    y entonces comprendí por qué se mata!

    Pasó la nube de dolor…. Con pena
    logré balbucear breves palabras…
    ¿Quién me dio la noticia?… Un fiel amigo…
    Me hacía un gran favor… Le di las gracias.»

    Insisto, muchas gracias 🙂

    Me gusta

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