Okiku el espectro del Castillo de Himeji 姫路城

LA LEYENDA DE OKIKU (お菊さん nombre que significa “crisantemo”)

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Hace mucho tiempo, había una mujer llamada Okiku que trabajaba como sirvienta para lavar platos en el castillo de Himeji. Okiku era muy hermosa, y no pasó mucho tiempo antes de que llamara la atención de uno de los criados de su maestro, un samurai llamado Aoyama. Aoyama intentó muchas veces seducir a Okiku, pero cada vez rechazó sus avances.

Una de las labores de Okiku era estar  pendiente de diez platos dorados que eran de Aoyama, y un día, el samurái decidió esconder uno de ellos. Le dijo a Okiku que no accedía a irse con él, la culparía de robarse el plato, lo cual la llevaría a ser torturada y ejecutada.

Okiku se negó en redondo a pesar del terror que sentía. Aoyama, la tortura, intenta ahogarla y finalmente la arroja al pozo.

En la víspera de la muerte de Okiku, se dice que se arrastró fuera del pozo y se le aparecía a Aoyama durante la noche. El samurái se volvió loco por los gritos del espíritu vengativo en la noche, ella se encontraba contando los platos del calabozo… volviéndose violenta al darse cuenta que el décimo plato estaba ausente.

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No mucho después, el fantasma de Okiku fue visto vagando por los terrenos del castillo. Noche tras noche, ella se levantaría del pozo y entraría en la casa de su amo, buscando el plato perdido. Contaría los platos: “Uno … dos … tres … cuatro … cinco … seis … siete … ocho … nueve …” Después de contar el noveno plato, soltó un grito espeluznante que se escuchó en todo el castillo. Ella atormentaba a Aoyama de esta manera, todas las noches, robándole su descanso. Los que escucharon parte del conteo de Okiku se pusieron muy enfermos. Los que tuvieron la mala suerte de escucharla contar hasta nueve murieron poco después.

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Finalmente, el señor del castillo decidió que había que hacer algo con respecto al fantasma de Okiku. Llamó a un sacerdote y le pidió que rezara por ella y ejercitara su espíritu. El sacerdote esperó en el jardín toda la noche cantando suttras. Una vez más, el fantasma de Okiku salió del pozo. Ella comenzó a contar los platos: “Uno … dos … tres … cuatro … cinco … seis … siete … ocho … nueve …” Tan pronto como Okiku contó el noveno plato, y antes de que pudiera gritar, el sacerdote gritó: “¡DIEZ! El fantasma de Okiku parecía aliviado de que alguien hubiera encontrado el plato perdido. A partir de entonces, ella nunca volvió a perseguir el castillo.

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Representación gráfica de un Yōkai mujer.

He cogido alguna información de: Solusan

2 comentarios en “Okiku el espectro del Castillo de Himeji 姫路城

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