UN DÍA MALDITO

Tal vez no es que no recuerde el catorce de febrero,
sino que prefiero olvidarme.

Solo esperar que pase este perverso día.

Mi casa ya está en ruinas, se derrumbaron las paredes,
el fuego trepó hasta la terraza donde las flores
aromaban este día sombrío.

Solo se salvó lo que estaba en aquel baúl,
cientos de cartas y fotografías, de tiempos mejores.

Sé que allí están, pero no he vuelto a abrirlo.
Si abro y leo empezaré a partirme.

Quizás debería destrozar ese baúl pero cómo hacerlo sí
allí yacen mis sueños.

Mi corazón avanza en las tinieblas que me rodean
y hacen más oscuras mis noches.

No hay lucero hoy, la negrura del cielo;
me rodea y me pregunto:
Las horas; ¿qué está pasando que las agujas no avanzan?

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María.
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11 comentarios en “UN DÍA MALDITO”

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