CRUELDAD

Cierro los ojos 
no quiero verte marchar, 
huelo tu aroma a esa 
colonia que un día te regalé, 
me trae recuerdos hermosos, 
donde aún el alma la tenía entera, 
cuando no estaba hecha jirones, 
donde mi piel aún no colgaba, 
entre pliegues de dolor y agonía. 

Dime: ¿Por qué me mentiste? 

Si yo veía las grietas, los rotos 
de una relación caótica. 
Miro por la ventana, 
se ve la estación del tren 
donde tú marcharás, 
nunca vas a volver, lo sé. 

Quedará tu olor en la camisa, 

que llevo puesta, la blanca, 
esa que tanto te gusta. 
Tú no vas a volver, 
pero yo haré mi alma 
revivir. Pociones de vida 
tomaré de aquel gurú, 
que un día me habló y me dijo: 
¡Dejalo! 

Susurraré mi nombre, 

a la calle, a la luz del día. 
A través de la tierra, 
te vas yendo y sé que 
me verás en tus sueños, 
me tendrás en tus pesadillas. 
Y ahora en mi vida solo eres 
el fantasma de un pasado, 
donde la crueldad imperó.

Mujer-triste-mirando-hacia-abajo