TRIADA III

Levantó la mirada justo a tiempo para esquivar el puño de la bestia horripilante, saltó a un lado y arrojó su espada. Su adversario contempló asombrado como estaba clavada en su pierna. Tocó el filo con algo de estupor. La guerrera cogió el puño con firmeza y tiró de ella, el animal cegado aulló, el bosque vibró al sonido de los gritos de los combatientes.
No dejó que se recuperará, cogió la hoja con firmeza y con el puño golpeo la cabeza de aquel ser, volteó la espada y con el filo le rompió la falda, se quedó desnudo, allí en medio del bosque, con una honda herida en el muslo y la cabeza rajada, el animal le dio un lametazo intentando espabilarlo, la guerrera no dejó que esto sucediera, levanto la pierna y con una fuerza hercúlea le dio en el pecho, sonaron huesos al romperse. 
El ser fue a levantarse, ella se agachó cogió una enorme piedra y lo golpeó con furia desatada, se oyó un grito horripilante… al mismo tiempo que la espada se clavaba por debajo del cuello hasta salir por lo alto de la cabeza.
Sudando gritó su victoria, fue en busca de sus compañeras de viaje. Pensó en el bosque que tenían que atravesar, allí vivían lo peor de los seres que habitaban Gaia.
La canalla y la infamia, avariciosos de cosas materiales, envidia y celos se dan la mano, caricaturas vivientes, que solo quieren hacer el mal, para sentirse satisfechos.
Y no les quedaba otra cosa que hacerlo si querían llegar a tiempo. Llegó junto a sus amigas, repitió el hechizo a la inversa, el báculo iluminó la noche, la luna dejó su cara sangrienta y volvió a ser blanca como nieve en invierno.
Dhanya la diosa madre guardiana de los hombres, la gran madre del agua, concebida antes de la creación, hermana de la luz, dio las gracias a la guerrera por su valentía.
Activó su escudo con la runa de la vida para proteger su vientre.
Enseñó, la malvada brujería de los seres del bosque, hizo que vieran que en sus crímenes se parecen a los hombres, pero sin embargo ellos no eran mortales.
Ella hilaba la vida de los seres humanos; todo lo hilaba ella, pero no movía la rueda, los humanos que sí eran mortales, habían decidido una vida lejos de la bondad.
Tendría que tomar medidas.
Con una mirada las tres empezaron a adentrarse en el bosque. La Madre acarició su escudo, era muy fuerte, pero la maternidad la hacía tener un punto débil, eso no era bueno en los tiempos que corrían.
Pensó en Darrian, la diosa de la guerra, prefirió callar…

portadaDanudiosacelta

Si queréis ver los anteriores capítulos pinchar abajo.

TRIADA I

LA TRIADA II

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Publicado por

Elficarosa

Me encanta la poesía japonesa, soy maestra haijin, es algo que me da serenidad y alegría. Disfruto escribiendo, cada letra, cada palabra, de mis pequeños sentires. Adoro cocinar y los pequeños trucos de belleza caseros.

10 comentarios sobre “TRIADA III”

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